Con Commandos Strike Force se mantiene la apasionante historia bélica de anteriores entregas, lo que se transforma en uno de sus aspectos más positivos, pero tropieza cambiando de género y abandonando la estrategia de mayor inteligencia para dejar paso a la acción en primera persona, lo que resulta de lo más negativo cuando lo comparamos con los anteriores juegos de la franquicia.
El universo de Commandos está perfectamente representado en Commandos Strike Force , un juego que destaca positivamente por lo bien que nos introduce en la época de la Segunda Guerra Mundial, con personajes carismáticos y una historia que se va desarrollando con mucho interés.
El estilo de juego, aunque principalmente tiene errores, cuenta con algunos aspectos positivos, como permitir a los usuarios resolver una misma situación de diversas maneras, o la posibilidad de jugar con distintos personajes para aportar mayor frescura al desarrollo de la partida. Los tiroteos, por su parte, tienen un alto nivel de espectacularidad, y hay secuencias de acción del juego que dejan un muy buen sabor de boca.
Además, no hay que dejar de lado mencionar que Commandos Strike Force tiene tres modos de juego distintos para partidas multijugador. En ellas se nos da la posibilidad de participar en diferentes tipos de enfrentamiento, como partidas de tipo Deathmatch solos o por equipos, además del modo de sabotaje, en el que tendremos que cooperar al máximo con los compañeros de nuestro bando.
La banda sonora sigue el excelente estilo de la franquicia y el doblaje está muy bien realizado, con voces que encajan con cada uno de los personajes.
Abandonar una mecánica tan exitosa como la de la estrategia, la utilizada en los primeros juegos de la franquicia, es el gran error que comete Commandos Strike Force , y lo más negativo del producto.
El sistema de juego pierde profundidad, y aunque incorpora algunos elementos propios del género de los juegos de estrategia, acaba quedándose a medias entre las dos cosas, sin ser ni un juego de acción en primera persona, ni tampoco uno de estrategia.
A los gráficos les encontramos más de un fallo, siendo habitual apreciar errores visuales en los escenarios y en determinada cantidad de personajes de los que iremos viendo a lo largo de la partida. Sin olvidar que la inteligencia artificial de la que hacen gala los soldados es más bien reducida, y que la duración del juego se queda a medio camino de lo que podría haber sido una aventura larga y adictiva.





