La caja de CPU NZXT Guardian aporta un diseño elegante, un tamaño que permite mejorar sus sistemas y sensores de temperatura que garantizan la seguridad de trabajo del equipo; aunque, otra seguridad, la que se refiere a la violabilidad del aparato deje mucho que desear con un modelo de tapa y cierre que puede ser fuente de problemas para los usuarios más activos.
La caja de CPU NZXT Guardian tiene como aspectos positivos, su tamaño y proporciones, muy correctos para las prestaciones que ofrece; el diseño externo de todo el conjunto y el útil añadido del medidor de temperatura integrado y de serie que acompaña a la instalación.
La estructura del NZXT representa un tamaño ideal para el rendimiento que se espera del aparato. Ni es muy grande, que resulte voluminoso, difícil de manejar y con problemas para instalarlo junto a otros equipos; ni pequeño que impida el crecimiento con nuevos sistemas que decida instalar por su cuenta el usuario.
El diseño del NZXT pasa por ser elegante, con una coloración negra, que aporta seriedad y pureza de líneas al conjunto. La iluminación en tonos azules, si bien está muy extendida entre los efectos más llamativos de estos equipos, resulta una combinación adecuada para un diseño sobrio y técnico.
El medidor de temperatura permite conocer el nivel de calentamiento de tres puntos diferentes y sensibles en el trabajo del aparato. Por otro lado, la lectura de las temperaturas queda a la vista del operador gracias a un display numérico y cuenta con avisos sonoros de sobre temperatura que advierten del riesgo de calentamiento según la programación en una escala.
Hay que recordar, que no es habitual que los medidores de temperatura vengan de serie en estas cajas de la CPU en estos formatos. Así, con el NZXT Guardian, el usuario estará mejorando la seguridad del equipo sin pagar más por hacerse con medidores de temperatura externos.
Entre los aspectos negativos del NZXT Guardian, hay que incluir el diseño de la tapa frontal de la caja. Se trata de una tapa que cierra y abre el equipo y que lo protege, fabricada en plástico y con unas bisagras de calidad inferior que no están a la altura de la actividad que le dará cualquier usuario activo. Golpes involuntarios, movimientos bruscos y vibraciones.
Además, la tapa de la caja se fija con un imán que la mantiene en su posición una vez se cierra. Se echa en falta un cierre que garantice la inviolabilidad del equipo, por ejemplo, con una cerradura de tamaño ajustado, pero con su llave correspondiente.
NZXT Guardian, un diseño elegante en una caja para usuarios sin sangre en las venas.


