Street racing syndicate es un videojuego de carreras desarrollado por Namco Hometek en el año 2005 para PlayStation 2, Xbox, PC y Gamecube. Es un simulador basado en el mundo del tuning que dispone de una amplia ciudad en la que competir en carreas nocturnas.
La mayoría de los juegos basados en el mundo del tuning presentan una jugabilidad totalmente arcade, en la que simulación no tiene cabida.
En cambio Street racing syndicate tiene un control exigente, hay que saber acelerar, frenar, derrapar en el momento exacto para superar a los rivales y conseguir la victoria.
Las carreras nocturnas, un total de 70, se disputan en las calles de una ciudad basada en Los Ángeles. El jugador tiene un garaje disponible de 40 coches con licencias oficiales, como Mazda, Nissan, Lexus o Mitsubishi, totalmente tuneables y que sufren deformaciones a causa de los accidentes.
El primer paso recomendable es hacerse con los controles del vehículo dando una vuelta por la ciudad. Una vez hecho esto el jugador dispone de un display que muestra toda la información necesaria, es decir, nos indica donde se van a disputar carreras y donde está el taller mas cercano para tunear y mejorar el coche.
Según se avanza en el juego se desbloquean nuevas pruebas como son contrarreloj, torneos e incluso se puede retar a otros coches que se encuentran circulando por la urbe a un duelo uno contra uno.
Al ir consiguiendo victorias se ganará dinero que se debe invertir en el taller. Aquí se pueden reparar los daños sufridos en el coche, adquirir nuevas máquinas, y lo más importante de todo, tunearlos.
El juego dispone de una gran cantidad de elementos modificables, tanto mecánicos como visuales.
Así para ir avanzando es imprescindible modificar el motor para dotarlo de más potencia, comprar una caja de cambios más efectiva o mejorar los frenos.
Como buen juego de tuning añadir alerones, faldones y demás parafernalias también es posible.
Otro juego más de tuning que no ofrece apenas novedades respecto a sus directos rivales como Need For Speed o Midnight Club.
Una sensación de velocidad no muy conseguida y un apartado gráfico mejorable lastran a un juego mediocre.



